Vamos por parte, desde el nunca, ese que alguna vez quisiste empezar, cuando miro para atras puedo verte jugando en mi jardín, me sabe a pura sal, a amargo ayer, a espeso mañana, sabes?
Es que a veces, ultimamente, te estarás dando cuenta de lo mucho que me cuesta escribir, no digo que sea tu culpa, pero empiezo a irritarme, y te relaciono, con todo, con ellos, conmigo, con nada.
En fin, fijate vos que si pones los piecitos en el pasto inundado en rocío y pisas bien bien fuerte, el alma se reconforta un poquito, fijate que si salis de laburar y te prendés un pucho te das cuenta de lo linda que es la vida, o también, fijate que la ciudad de noche es mucho mas interesante, mucho mas peosía, ¿viste?...
La luna es mucho mas apreciable si te la chocás, eso también, la viejas siempre piden lágrima y los viejos cafecito, el niño siempre encuentra un berrinche a eso de las once y el mundo sigue siendo casual y desafiante, que loco, ¿no?
Ahora hablando de destino y esas cosas que siempre la gente cuestiona, discute,contradice y defiende, ¿qué estamos haciendo así, acá, después de todo? Y si, yo te extraño... pero ese no es el punto, la cosa es que la ciudad sigue siendo mas linda de noche, que la lluvia es para mojarse los piecitos, que la vida sigue siendo diminuta y eterna, y que sigo irritándome, es que me cuesta mucho escribirte.
-
ASALTO A
LA
ILUSIÓN .
LA
ILUSIÓN .
lunes, 7 de enero de 2013
lunes, 17 de septiembre de 2012
Brontë
Esa niña que supe ser empezó a gritarle a tu indiferencia. Y no, no escuchaste, claro.
Qué me falta? Convertirme en sapo, trepar hasta el cielo y bajarte una nube, caminar con tres pies, rascarme el codo con la nariz, mirarte con la nuca, ya no sé, y mira que intenté.
Estas ahí sentado leyendo el diario, tomando el café y siendo tan cobarde como siempre, me queda mirarte, y en ese lapso entre el café y la nota del Domingo te diría tantas cosas, te gritaría con los ojos, te patearía con los tres pies, te tiraría la nube que tanto me costó bajarte del cielo mientras te miro con la nuca y me rasco el codo con la nariz.
Porque puedo.
Puedo ser enorme, un super héroe, maravillosa, indomable, enorme, imponente, puedo trepar al cielo, incendiarme, superarme, alzar la voz. Puedo todo si no es con vos.
Hasta que te me pones al frente y me convierto en esa niña que supe ser, y le lloro a tu indiferencia, y me vuelvo invisible, frágil, diminuta.
Y hasta puedo odiar sabes?
Y le grito a la nube que te baje del cielo, llorando le grito, sin que escuches ni vos, ni tu café, ni el diario del Domingo...
Qué me falta? Convertirme en sapo, trepar hasta el cielo y bajarte una nube, caminar con tres pies, rascarme el codo con la nariz, mirarte con la nuca, ya no sé, y mira que intenté.
Estas ahí sentado leyendo el diario, tomando el café y siendo tan cobarde como siempre, me queda mirarte, y en ese lapso entre el café y la nota del Domingo te diría tantas cosas, te gritaría con los ojos, te patearía con los tres pies, te tiraría la nube que tanto me costó bajarte del cielo mientras te miro con la nuca y me rasco el codo con la nariz.
Porque puedo.
Puedo ser enorme, un super héroe, maravillosa, indomable, enorme, imponente, puedo trepar al cielo, incendiarme, superarme, alzar la voz. Puedo todo si no es con vos.
Hasta que te me pones al frente y me convierto en esa niña que supe ser, y le lloro a tu indiferencia, y me vuelvo invisible, frágil, diminuta.
Y hasta puedo odiar sabes?
Y le grito a la nube que te baje del cielo, llorando le grito, sin que escuches ni vos, ni tu café, ni el diario del Domingo...
viernes, 31 de agosto de 2012
Algarabía
Estaba así, como en un interín de realidades aterciopeladas, cuando sentí ese aliento a peperina recorriendo mis oídos.
Cuando en la cocina la sombra de tu olvido preparaba la cena, decidí cantarle a tu audacia, en mi oído, con tu aliento desbordándome.
Aquellos pequeños duendecitos de otoño golpeaban la puerta intentando salir.
Y tu olvido preocupado por la cena, y tu aliento a peperina contaminando mis oídos.
En estos días no encuentro nada, no sé muy bien que hago en tantos lados, y sigo oliéndote (malditos y adorables duendecitos de otoño que siguen golpeándome si ya ni quieren salir) y tiendo a conversar con tu dulce, fresco, exquisito y embriagador aliento a peperina, y empiezo a molestarme, voy decorándote, te recorro mientras tu olvido sigue lidiando con la cena y los duendecitos golpean y me golpean.
Y es que en estos días no encuentro nada, ya ni se bien que es lo que hago en tantos lados...
Cuando en la cocina la sombra de tu olvido preparaba la cena, decidí cantarle a tu audacia, en mi oído, con tu aliento desbordándome.
Aquellos pequeños duendecitos de otoño golpeaban la puerta intentando salir.
Y tu olvido preocupado por la cena, y tu aliento a peperina contaminando mis oídos.
En estos días no encuentro nada, no sé muy bien que hago en tantos lados, y sigo oliéndote (malditos y adorables duendecitos de otoño que siguen golpeándome si ya ni quieren salir) y tiendo a conversar con tu dulce, fresco, exquisito y embriagador aliento a peperina, y empiezo a molestarme, voy decorándote, te recorro mientras tu olvido sigue lidiando con la cena y los duendecitos golpean y me golpean.
Y es que en estos días no encuentro nada, ya ni se bien que es lo que hago en tantos lados...
sábado, 30 de junio de 2012
Eneas
Miles, millones de pensamientos me estaban invadiendo. Y vos seguías así, tan quieto, como si tu mente fuese un río en calma, armonioso, seductor.
Hubo un punto en el que llegué a escuchar tu melodía. Entonces esos miles de millones de pensamientos que golpeaban, aturdían, perforaban y descontrolaban mi cabeza, y que eran míos y solamente míos me invadían, corrían por mi cabeza como si el único torrente que la ocupara fuese el de tu río y tu melodía, tan estrictamente sublime, tan jodidamente perturbadora, tan inevitablemente inquietante.
Mientras tus palabras seductoras armaban ese improvisado discurso embriagador y mi cigarrillo se consumía, mi cabeza volaba, mis ideas resurgían y tus ojos brillaban.
Cada frase que decías aturdía mi rincón de saciedad, alimentaba mi cajón de ideas y hacía temblar mi mundo. Cada estigma, cada olor, cada rincón de tu universo era algo insoportablemente atrapante, alarmante de exquisito.
Y como en un juego de espejos invertidos mi cabeza seguía dando vueltas y vueltas en un descomunal río que inventaste, nadaba en ese titánico universo que tenía en frente, respiraba ese intrigante perfume de convicción... Cuando me di cuenta que ya iba por el tercer cigarrillo, y tus ojos seguían brillando.
domingo, 20 de mayo de 2012
Mientras tanto
Creándolo, respirandolo, es todo tan loco, es como un delirio seductor, es que a veces la vida nos invita a soñar despiertos y eso es tan maravilloso, ella me lo cuenta mientras bebe su café y su cigarrillo se consume.
Élla sueña, ella camina, ella lo busca y se imagina, todas las ciudades se disfrazan de un paisaje sublime a conocer, mientras tanto ella sueña y busca, y camina esas ciudades y las conoce, y lo espera y sueña.
Él la busca, no la sueña solo la busca, la piensa y escucha una melodía que pueda acercarla, que pueda colocarla un rato, un ratito en su regazo, mientras tanto la vieja de arriba golpea el piso para que él baje la música, esa música que la lleva a élla.
Y élla me cuenta, me cuenta que es todo tan maravilloso, que su perfume invade la rutina y la hace como más llevadera, y piensa que en un unos días va a estar un rato, un ratito en su regazo. Y él canta, y le importa tanto la vieja como al verdulero de la esquina le importa quién gobierna Francia hoy, así que sigue cantando, gritando y hasta sueña, y si la sueña y la imagina ahí, tan cerca, tan increíblemente cerca que hasta puede tocarla.
Mientras tanto en la vereda del frente una pareja pelea, gritan tanto que los autos se detienen. Mientras tanto un perro se come la mitad del sandwich que dejó tirado la nena que fue corriendo para alcanzar la paloma que se fue volando huyendo de la nena que dejó caer el sandwich que el perro ahora está comiendo. Mientras tanto, mientras tanto...
Élla sueña, ella camina, ella lo busca y se imagina, todas las ciudades se disfrazan de un paisaje sublime a conocer, mientras tanto ella sueña y busca, y camina esas ciudades y las conoce, y lo espera y sueña.
Él la busca, no la sueña solo la busca, la piensa y escucha una melodía que pueda acercarla, que pueda colocarla un rato, un ratito en su regazo, mientras tanto la vieja de arriba golpea el piso para que él baje la música, esa música que la lleva a élla.
Y élla me cuenta, me cuenta que es todo tan maravilloso, que su perfume invade la rutina y la hace como más llevadera, y piensa que en un unos días va a estar un rato, un ratito en su regazo. Y él canta, y le importa tanto la vieja como al verdulero de la esquina le importa quién gobierna Francia hoy, así que sigue cantando, gritando y hasta sueña, y si la sueña y la imagina ahí, tan cerca, tan increíblemente cerca que hasta puede tocarla.
Mientras tanto en la vereda del frente una pareja pelea, gritan tanto que los autos se detienen. Mientras tanto un perro se come la mitad del sandwich que dejó tirado la nena que fue corriendo para alcanzar la paloma que se fue volando huyendo de la nena que dejó caer el sandwich que el perro ahora está comiendo. Mientras tanto, mientras tanto...
lunes, 7 de mayo de 2012
Este Abril
Deberías saber que desde un principio sospeché que te ibas en Abril, ya nos miramos bastante como para que percibas que aprendí a conocer tu nostalgia.
Que te invade por la mañana? Acaso es este Abril? Pero si las primaveras se coqueteaban mientras nosotros bailábamos de espaldas a la luna, como provocándola...
Y sí, era de esperar que te fueras en Abril, es toda esa nostalgia que percibí en tu advertencia la que nos cortó las alas y no nos dejo alcanzar a la Luna que nos llamaba, mientras nosotros seguíamos provocándola con nuestros bailes.
Que extraño este Abril, es que si, es este Abril el que ahora me resulta amargo, casi como agridulce a veces cuando te veo caminar por la vereda, y si, se me juntan los sabores y logro admirarte de todas formas, ni siquiera en Abril te ves menos glorioso.
Tengo que gritarle a este maldito Abril que las tardes extrañan las voces que lográbamos cuando jugábamos con el Sol, que los pájaros me contaron que te imitan cuando no te escuchan cantar y que mi voz seguro está ofendida porque no te sintio llegar.
Y si, tal vez sea este Abril el que te despeina, el que hace que me embriague en esos ojos, y si, son tus ojos los que me embriagan...
Quizás entonces no esté tan errada, quizás fue todo culpa de este Abril, maldito Abril que no nos permitió correr como locos, y alzar brazos, brazos altos que lleguen al cielo y nos atrapen en las nubes, y así podamos alcanzar la luna para bailarle encima, y dejar de provocarla y sentirla...
Entonces pienso, cuando te veo pasar por las calles, como devorándote la ciudad, que este fue un maldito Abril, y que espero que haya sido todo culpa de este maldito Abril, porque sino la luna se escondería ofendida al ver que después de tanto provocarla dejaríamos de bailar y se aburriría. Imaginate vos, se aburriría la luna...
Que te invade por la mañana? Acaso es este Abril? Pero si las primaveras se coqueteaban mientras nosotros bailábamos de espaldas a la luna, como provocándola...
Y sí, era de esperar que te fueras en Abril, es toda esa nostalgia que percibí en tu advertencia la que nos cortó las alas y no nos dejo alcanzar a la Luna que nos llamaba, mientras nosotros seguíamos provocándola con nuestros bailes.
Que extraño este Abril, es que si, es este Abril el que ahora me resulta amargo, casi como agridulce a veces cuando te veo caminar por la vereda, y si, se me juntan los sabores y logro admirarte de todas formas, ni siquiera en Abril te ves menos glorioso.
Tengo que gritarle a este maldito Abril que las tardes extrañan las voces que lográbamos cuando jugábamos con el Sol, que los pájaros me contaron que te imitan cuando no te escuchan cantar y que mi voz seguro está ofendida porque no te sintio llegar.
Y si, tal vez sea este Abril el que te despeina, el que hace que me embriague en esos ojos, y si, son tus ojos los que me embriagan...
Quizás entonces no esté tan errada, quizás fue todo culpa de este Abril, maldito Abril que no nos permitió correr como locos, y alzar brazos, brazos altos que lleguen al cielo y nos atrapen en las nubes, y así podamos alcanzar la luna para bailarle encima, y dejar de provocarla y sentirla...
Entonces pienso, cuando te veo pasar por las calles, como devorándote la ciudad, que este fue un maldito Abril, y que espero que haya sido todo culpa de este maldito Abril, porque sino la luna se escondería ofendida al ver que después de tanto provocarla dejaríamos de bailar y se aburriría. Imaginate vos, se aburriría la luna...
viernes, 4 de mayo de 2012
Flores
Flores, me pregunto en que instante las miré, fue ese momento infinito, fue ese rocío invadiendo tus mejillas, nublando el sol.
Flores, a veces pienso en que lugar las escondiste. Será que en las veredas de esta ciudad respiraban el mismo rocío de tus mejillas.
Flores, ya recuerdo, me pregunto en que momento las escondiste mientras subías al tren y evadías toda esa tormenta que nos invadió la ciudad.
Flores, a veces pienso en que lugar las escondiste. Será que en las veredas de esta ciudad respiraban el mismo rocío de tus mejillas.
Flores, ya recuerdo, me pregunto en que momento las escondiste mientras subías al tren y evadías toda esa tormenta que nos invadió la ciudad.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




